1 de diciembre de 2011

El Gran Hermano y el contexto laboral

La noticia apareció en el diario "La Nación" del día 4 de mayo del 2001, en la misma se mencionaba que "Cada vez más empresas espían a sus empleados, controlan el e-mail y el acceso a internet", a la vez ampliaba que, esa práctica contemplada por la ley, aumentó en los últimos años y muchas compañías también filman a sus empleados y registran sus conversaciones telefónicas.

La información provenía de Boston y advertía "cuidado su empleador podría estar vigilándolo”. Una investigación realizada por la American Management Asociation de Nueva York, que incluyó a 1626 pequeñas y medianas empresas norteamericanas, descubrió que casi el 80% de ellas habitualmente controla el correo electrónico de sus empleados así como sus llamadas telefónicas y sus conexiones a internet. Y en algunos casos hasta los filma regularmente durante su actividad laboral.
Incluso la misma asociación recomendaba que los empleados procedan con discreción y prudencia en sus lugares de trabajo, ya que cuando se les preguntó a los responsables de las empresas si habían despedido a trabajadores debido a que habían utilizado inadecuadamente equipos electrónicos, el 27 por ciento respondió que había despedido personal y el 65 por ciento de las compañías había impuesto sanciones disciplinarias.
Asimismo, se llegó a la conclusión que la privacidad en los lugares de trabajo modernos es mayormente ilusoria, que los empleadores tienen legalmente el derecho a vigilar y controlar los equipos. También se mencionó que los tribunales norteamericanos fallaron a favor de los empleadores.
La noticia contempló lo que ocurre en la Argentina; dicha modalidad se inició en 1995, sus dos modalidades de control menos difundidas son los micrófonos para grabar conversaciones y la contratación de investigadores privados.
Si bien la información apareció en la tapa del citado medio, no tuvo la suficiente difusión ni el rechazo esperado en el ámbito laboral, gremial ni estatal.

El formato: "Gran hermano".

Treinta cámaras y setenta micrófonos vigilarán a seis hombres y seis mujeres durante 112 días. Cada palabra, cada movimiento y sentimiento estará a la vista de todos. Sus vidas estarán a disposición del público a través de la televisión e internet.
Una casa aislada del mundo. Sin acceso al teléfono, ni a la televisión, ni a la radio, ni a los diarios y las revistas. Tampoco habrá relojes. Los habitantes vivirán sin grandes lujos. Las responsabilidades del hogar deberán ser compartidas. La producción afirma que, “más que un programa de televisión es una experiencia de vida, un retrato de la sociedad”.
La idea de este Reality Show está inspirada en la novela “1984” de George Orwell, donde existe una figura abstracta que impone las reglas de convivencia de la sociedad. La figura está representada en el programa como " El Gran Hermano".
La dinámica del programa consiste en la nominación y posterior eliminación de un integrante de la casa cada 15 días.  Con un premio final para el ganador que será el último que se vaya de la casa.


Casting vs. Entrevista.

La selección de las personas que participarán en el Gran Hermano; es decir, el casting que realizó la producción del programa como las entrevistas laborales que realizan las empresas para seleccionar al personal, están sujetas a ciertos requisitos sociales que se imponen para cada ámbito.
En el caso del programa televisivo, la selección de los participantes se realizó en función de personalidades televisivas, es decir, buscaron personas con una personalidad bien marcada, y una determinada forma de pensar, favorables para la convivencia con personas desconocidas y para la interrelación del grupo, por esto los participantes tuvieron que pasar por una serie de 14 entrevistas supervisadas por psicólogos y sociólogos. Asimismo, en dicha selección se tuvo en cuenta un parámetro de edad y una estética o aspecto físico específico.
En las entrevistas laborales los requisitos responden en primer lugar al conocimiento y la capacidad de la persona para realizar determinado trabajo. Sin embargo, las empresas en la actualidad le otorgan cada vez más importancia, al carácter, los valores y la forma de pensar de la persona. La cual debe correlacionarse con la filosofía de la empresa. La buena predisposición para formar grupos y relacionarse con las personas es también un requisito fundamental. Así como también el aspecto físico.
Vemos en esta instancia la importancia del papel de cada sujeto en la sociedad. Cómo sus determinaciones psicológicas y sociales, su personalidad y subjetividad, las interpelaciones ideológicas que lo conforman como ser en el mundo, pueden influir, positiva o negativamente, en el momento de ser seleccionado para formar parte de un organismo privado.
Cuanto más se correlacione el sentido común de los sujetos sociales con la filosofía de aquellos que los eligen, más favorable será su inclusión en ese ámbito social.


Presentación de los personajes.

Cuando los participantes ingresaron a la casa, cada uno se presentó definiendo su rol social; es decir, cada uno se presentó ante los otros participantes a partir de determinaciones sociales,  dijeron como se llamaban, que hacían, donde vivían, hablaron de sus gustos y preferencias, sus creencias y sus afectos.
Lo mismo ocurre cuando una persona ingresa en una empresa, al insertarse en un nuevo ámbito laboral, se presenta ante sus compañeros, dando a conocer su nombre, edad, sus gustos y actividades.
La presentación que cada sujeto hace de sí mismo al ingresar en un nuevo ámbito social es el primer paso para empezar a relacionarse con sus nuevos compañeros.
Estas dos situaciones nos muestran como el concepto de sujeto -citado por M. Batjin y también G. Therbon-, está presente en todos los ámbitos de nuestras vidas. Cada sujeto define su “Yo” en función del rol que desempeña en la sociedad. Este es determinado por los otros sujetos, por las relaciones sociales y por la "mirada del otro".
Lo mencionado se relaciona directamente con lo que sería la construcción de la identidad de cada sujeto, entendido como un fenómeno intersubjetivo atravesado por una ideología.  Por medio  de este proceso el individuo nace sujeto a una  sociedad que está atravesada por cierta ideología, esta ideología que -citando a Gramsci- parte de la sociedad civil como la conducción ética y moral de una sociedad, va a determinar la visión del mundo de todo el cuerpo social, interpelando a los sujetos en cuanto a lo que existe y lo que no, a lo que es bueno y lo que es malo, y a lo que es posible y lo que no.  Esta ideología se materializa en el lenguaje y circula en la sociedad, dándole sentido a nuestras vidas. Y es, por medio de la palabra ajena, que el sujeto conforma su subjetividad.

Intereses de los participantes.

La mayoría de los participantes de los Reality Show y en particular los del Gran Hermano, expresan que el motivo que los impulsó a querer participar del programa, tiene que ver, en primera instancia, con una motivación personal, con una búsqueda de nuevas experiencias, con ir a probarse a sí mismo, con conocer sus limites; y recién en segunda instancia expresan que van por la motivación económica de ganar el premio final.
Lo mismo ocurre con el empleo. Socialmente, esta actividad es para las personas una realización personal. Porque, si bien en la actualidad trabajar responde a una necesidad puramente económica, en realidad, lo que existe en las personas es un deseo de realización personal, de sentirse útil y realizar una actividad.
A su vez, en ambos casos se da un deseo de pertenencia a un mundo social. En cuanto al interés de aquel que busca trabajo, existe un deseo de pertenencia al mercado laboral y en el caso de los participantes del Gran Hermano, el deseo de pertenencia, tiene que ver con el mundo de los medios, una asociación de popularidad y fama, que deviene por el hecho de exponer sus vidas ante las cámaras de televisión.
Vemos nuevamente que, aquí aparece el tema de la subjetividad humana -citado por el sociólogo G. Therborn-, en tanto que en las relaciones intersubjetivas es donde el individuo construye su identidad. A partir del reconocimiento mutuo entre los sujetos, su sometimiento al sujeto -ideología-,  y el reconocimiento de éste por él mismo.
El ser humano construye su identidad, nace sujeto y se desarrolla en un mundo que lo somete y lo cualifica para asumir y realizar el repertorio de papeles dados en la sociedad que ha nacido.
También la subjetividad humana se compone de acuerdo a cuatro tipos de interpelaciones ideológicas. En los casos que estamos analizando vemos, concretamente, dos tipos de interpelaciones: inclusivo-histórico, en tanto que, es a través de estas ideologías los seres humanos se constituyen como miembros conscientes de unos mundos socio-históricos determinados, y ésto mismo tiene que ver con el deseo de pertinencia de los sujetos a un mundo significativo.
Las ideologías del tipo posicional-existencial, son las que someten y cualifican a alguien para determinada posición  dentro del mundo al que pertenecen.


Convivencia vs competencia.
Una de las características de Gran Hermano es la competencia por un premio de dinero en efectivo y, para acceder al mismo, hay que sortear varios obstáculos pero que se pueden sintetizar.
Cada uno de los participantes tuvo que conjugar entre competir y convivir. Estas dos situaciones se entienden en el siguiente enunciado: una de las reglas para acceder a la casa consistió en que ningún participante se debía conocer previamente, por lo tanto convivir con otros 11 desconocidos ya era, para cada uno de ellos, un obstáculo a salvar.
Además, no deben olvidar que, más allá de esa forzada convivencia deben llevar la casa adelante en los 112 días y es estar sin hablar o sin relacionarse, tarde o temprano sería motivo para ser nominado por los demás.
No se debe olvidar que sólo uno de ellos ganará, pero lo más importante es que ganará mientras los demás participantes se vayan eliminando, es decir, ganará si pierden los demás.
Otro dato no menor, que hace a la realidad del programa, es que también se quedan en la casa quienes han privilegiado la competencia por sobre la convivencia. Éstos últimos si bien siguen participando en los debates y en los diversos programas del canal ya están afuera de la casa.
En el ámbito laboral sucede algo similar, cuando alguien accede a un trabajo trata de convivir determinada cantidad de horas con personas a las que no se conoce en un principio. Claro que, se podrá conocer a alguien pero no a todos, pero lo importante a remarcar es que, también existe una puja entre la convivencia mencionada y la competencia. 
Uno no debe interferir laboralmente al otro, entiéndase, para quedar transitoriamente en un trabajo, queda claro que no hay que ser nominado y mucho menos expulsado, ésto mismo significaría ser un desocupado, quedar afuera del sistema laboral.
En el mismo sentido, al ser desocupado desde fuera se ejerce presión sobre los que están dentro. Indirectamente para regular desde el sueldo de los empleados efectivos -efecto oferta y la demanda-, como así también presionando por sobre las condiciones laborales.
En cierta forma, cada uno de nosotros estamos llevando a cabo no sólo una función individual sino también una función social y colectiva.
Por otra parte, en algunas empresas se debe aceptar “ciertos cambios en las condiciones de trabajo" para no ser despedido. En alguna forma podríamos ser “nominados”, o en principio integrar las famosas listas negras por posibles despidos, cuando haya que bajar el presupuesto de la compañía.
Por lo tanto, no es descabellado pensar que, como empleado de una empresa, se debe optar entre convivir y competir, para hacerse del premio final, significaría pertenecer al ámbito laboral y contar con la posibilidad de cobrar el sueldo a fin de mes.
Cuestión sencilla pero no menos dolorosa es pensar que nuestro compañero es a la vez rival, que en la competencia tratará de hacerse del mismo premio al que uno quiere acceder. Forzada convivencia y más usual competencia.
Ser ante los demás, pero ante nada ser en el otro; ser sujeto a partir de los otros, y en este caso, a costa de los otros.
Verse reflejado como sujeto ideológico de la sociedad de hoy donde acceden al premio mayor los que privilegian competir.
A la impuesta aceptación de las reglas que se encuetran en la hegemonía del pensar y actuar -Göran Therborn-, se hace referencia a las formas de dominación ideológica y a los mecanismos de sometimiento; adaptación y conformidad al tantear que hay rasgos más importantes que la subordinación a saber: “la realización del trabajo -sin tener en cuenta la explotación- el ocio, el consumo, la familia, el sexo y el deporte”.
De igual manera debemos destacar otro factor al que se debe prestar atención y es el miedo en nuestro caso a perder el trabajo. “El miedo significa que, en una situación normal, más allá de las fronteras de la obediencia no hay más que la nada, la inexistencia del caos, la oscuridad, el sufrimiento y la muerte. El miedo desempeña un papel importante en el mantenimiento del dominio democrático-burgués”.


Las reglas.
Principalmente, las reglas en una empresa en el país no escapan a la relación que podemos realizar con el reality show “Gran hermano”.
Antes de entrar a la casa donde permanecerán encerrados y aislados cada participante fue instruido con un manual con una serie de reglas en cuanto a la convivencia pero más que nada sobre la competencia en sí.
Por otra parte y desde el ámbito laboral cada empleado al ingresar a una empresa es invadido de una serie de pautas y normas para cumplir que son transmitidas desde los superiores y principalmente desde sus compañeros.
En el mismo sentido, es común que a los empleados se le entregue para firmar un “código de ética” con el que se rige la empresa, o un “manual de instrucciones para el usuario” para la utilización de las herramientas del sistema.
Principalmente, son los compañeros los encargados de transmitir al nuevo empleado ciertas normas de la compañía pero no sólo las éticas sino también las estéticas y culturales.
No se trata sólo de convenir hora de llegada, almuerzo y salida, también otros significados que hacen a la competencia interna por una mejor imagen o un mejor sueldo, según lo que el empleado aspire dentro de la compañía.
Sin embargo, es importante destacar que en todos estos ejemplos lo que se transmite es ideología y casualmente no es cualquier ideología la que se manifiesta explícita y implícitamente en todo aspecto de lo social y lo humano.
Son las mismas reglas de competencia y convivencia que rigen en el mercado desde la visión hegemónica de occidente.

Las estrategias: 
Nadie quiere salir, todos tienen un objetivo, quieren llegar a una meta. El no ser nominado y permanecer hasta el fin.
Mas allá de los que ingresan por cuestiones particulares, entre las cuales se puede considerar el hecho de vivir una experiencia particular, existe la competencia por el premio. Y llegar a ganarlo requiere sus peripecias.
En todo grupo de seres vivos cuando el fin es la supervivencia se intentará competir debatiendo de los modos más diversos. Desde la instauración de reglas que implica la nominación quincenal por parte del grupo y luego la eliminación dada por el público, cada participante formará  estrategias para permanecer hasta al final y ganar.
No es de extrañar que, si el estilo de vida de un participante no es igual al del grupo que se ha conformado homogéneamente en su cosmovisión, y si al público no le agrada el jugador, éste no tiene otro fin que el fracaso.
El caso también puede darse si los participantes y el público observan que un participante no se adapta al grupo. O quizás, no colabora en las tareas que se han de compartir entre todos. Peor es el caso de complotarse para aislar a un integrante conformando minigrupos. Estos pueden a su vez estar dominados o dirigidos  por uno o dos participantes que hayan tenido la óptica de una estrategia.
Todos los integrantes pueden actuar frente a los demás de un modo u otro, simplemente para engañar sobre su forma de ser, como son realmente, que piensan y como sienten en lo más profundo de sí.
En el ámbito laboral donde la oferta laboral supera la demanda, la desocupación aún es un problema, son pocos los que desean emigrar de sus puestos de trabajo.
Con el objetivo de permanecer en el puesto de trabajo y sobrevivir diariamente, muchas veces no importa el lazo o la relación que se mantenga entre los mismos trabajadores o en las condiciones laborales en las que estos se desempeñen.
Todos pueden ser muy compañeros y hasta amigos pero con tal de permanecer en pie o ascender en cargos se puede optar por las peores estrategias humanas dentro de la compañía.
Se pueden formar alianzas entre pares, a fin de “destruir” a cierto empleado o grupo, cuando están dadas ciertas condiciones; como por ejemplo un posible recorte del personal bajo la consiga de reingeniería o sustitución de procesos.
Fundamentalmente, la clave está en adecuarse a la filosofía de la empresa, remar para el mismo lado, que los intereses de la compañía se transformen en los propios. 


Conclusiones:

Uno de los puntos estructurales que hacen a las reglas del Gran Hermano, es la consecutiva eliminación de los participantes hacia fuera de la casa, sobre éste ítem particular se puede observar un comportamiento singular en cuanto a la relación que existe en el hecho de no ser eliminado, como significado del premio. En este caso se invierte paradójicamente el hecho de que el premio “sea ganar, por el sólo hecho de no perder”. Los integrantes de la casa son nominados cada cierto período temporal, lo cual genera un particular clima dentro de la casa hasta el día de la eliminación. Las actitudes de personajes están constantemente relacionadas con quién será nominado y quién no, lo cual hace que vivan este hecho como un grave problema. El significado de esta nominación contiene la posibilidad de exclusión, por ende de quedar fuera del sistema de los beneficios y privilegios.

Éste punto lo podemos relacionar con ciertas situaciones que se viven cotidianamente en nuestro país dentro del ambiente laboral. En la actualidad, se generan complejos comportamientos en las personas que están activas dentro del mercado laboral. Podemos hacer gráfica dicha analogía citando como ejemplo los continuos despidos masivos generados por ajustes en determinadas empresas, de acuerdo a la crisis actual desatada en USA y la UE, estas actitudes ejercen presión y condicionan en cierta forma a los empleados.

Aquellas personas que aún pertenecen al mercado laboral activo viven el hecho de tener trabajo como un premio, y sus perspectivas o aspiraciones dentro de su ocupación están más pendientes a la posibilidad de perderlo qué de progresar. Esto lleva a una situación donde pertenecer y tener la posibilidad de estar incluido dentro del sistema tiene más protagonismo en el centro de la escena que progresar.

En el Gran Hermano, el hecho de estar nominados y que sólo uno de estos sea el excluido genera un cambio de comportamiento.

Los participantes tienen presente la posibilidad de poder quedar fuera del juego, pero también son consientes que, según como actúen, el que quede fuera sea otro y no ellos. O sea que de su comportamiento basado en la aceptación o no del público dependerá el resultado.
Este cambio de comportamiento en los nominados, para continuar dentro de la casa, es similar al de las personas que tienen la posibilidad de quedar sin sus empleos debido a los rumores o existencia de listas de los posibles despidos. Esto condiciona a los sujetos actuantes y los presiona de tal manera que logran desarrollar habilidades y estrategias a fin de demostrar o sugerir el porqué no deben ser excluidos.

Quedar fuera del sistema, no sólo genera quedarse sin ingresos, sino que carga con la significación de no ser el más apto. Es importante ser alguien, ya que nuestras definiciones parten según nuestro desenvolvimiento social, quedar fuera significa “no ser”. Al igual que en la casa del Gran hermano donde quedar afuera no significa perder sólo dinero, sino que carga con el significado de “ya no soy parte”.

Podemos relacionar varios de los hechos referentes a la relación planteada (El Gran Hermano – Relaciones en el contexto o ámbito laboral) con conceptos teóricos como el del “sujeto”. Este significado está fuertemente expuesto y marcado en ambas relaciones. Se puede observar tanto en la presentación y en la definición de cada una de las personas como, “las definiciones del Yo”, están implícitas en sus actividades como sujetos sociales. Este hecho es inseparable y hace a su especificación.

 Apuntando a David Morley, cuando hace referencia al mensaje polisémico del programa de televisión, nos echará un poco de luz sobre lo que en apariencia se ofrece como un reality - show, un espectáculo de la realidad, competencia por un premio, consiste en relaciones interpersonales donde aflora la ideología de estos tiempos, individualismo, sedentarismo, consumismo, violencia verbal, trivialidad, competitividad; es que en realidad el mensaje “puede ser interpretado de maneras diferentes y esto depende del contexto de asociación, un programa posee en su interior mecanismos significativos que promueven ciertos sentidos y suprimen otros”.
El formato de los programas televisivos es, en la actualidad, una continuidad de ideología, de cómo los intereses de la clase dominante se vuelven nuestros mismos intereses. Lo hegemónico no domina desde afuera sino que penetra y nos forma parte de ellos.

La gramática de producción está atravesada por la ideología de las clases dominantes, ésta es la manera que se ordena el material semiótico para ser entendido por las sociedades.

Si nos preguntamos por algún cambio,  podríamos afirmar que el envenenamiento es despiadado, sin embargo, éste lo podemos encontrar, simplemente, en lo cotidiano del ser, en la comunicación, en el lenguaje que es ideología en su esencia.


* Conceptos teóricos a través de los autores como Gramsci en los escritos de A. Paoli y H Portelli, Göran Therborn, Roland Barthes, M M. Bajtin, David Morley y Eliseo Verón.

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