27 de octubre de 2011

Tan sólo un soldado más

Un 27 de octubre, Julia mi nena, con sólo un año y medio me había visto llorar por primera vez, juro que no soy de lagrimear, al menos en público, y menos aún por un político.
Hoy, a un año de su muerte, me doy cuenta que toda la transformación nació ahí, un 25 de mayo del 2003. Él lo hizo, el Pingüino logró cambiar los valores en toda la sociedad descreída, malhumorada, enajenada como era aquella.
Recuerdo que no lo voté, cómo no voté a ninguna formula presidencial ganadora desde el ´89, sin embargo ese mismo día noté que algo cambiaba. Quizás era su aspecto sencillo y humilde, tan sólo esas características, pero para mi las más sobresalientes o quizás la esperanza que encarnaba como hombre de Derechos Humanos.
Recuerdo los malabares con el bastón presidencial, la firma del acta con la lapicera Bic azul.
Me compró desde aquel momento, luego vinieron los gestos que se convirtieron en hechos.
Luego pidió descolgar el cuadro de Massera de Videla y de Bignone, y Clarin titulaba: "Descongaron el cuadro de Massera", quién sino él para dar la orden.
El pago y la quita de la deuda externa, el NO al Alca, el vínculo regional sudamericano, etc.
Pero particularmente el hecho fundamental fue darle esperanza política a la sociedad, que cada familia discuta el proyecto de país que quiere.
Hoy lo recuerdo y lo tengo presente en cada acto, lo veo reflejado en cada adolecente. Su fuerza brota en Cristina y nosotros debemos acompañarla, solamente para que la fuerza del amor no se termine.
Juli ya no me ve llorar nuevamente pero la tendrían que escuchar cantar "yo soy Argentino, soy soldado del pingüino" cada vez que aparece su foto.

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