27 de octubre de 2011

Era ella


Como muchos sabrán en el día de hoy y con 25 semanas de gestación, concurrimos a la segunda  ecografía para verificar la evolución, crecimiento y el estado de salud de nuestro bebe que lentamente se va desarrollando en el vientre de Marita.
A las 9:30 hs teníamos el turno previsto en el consultorio del experimentado Dr. Camargo, un tipo común, un campechano con 5 hijos a cargo y una basta experiencia en su profesión.
Larrea 1132 PB "B" era nuestra destino, y a pesar del caos en el tránsito ocasionado, principalmente, por el paro en los Subterráneos de Buenos Aires, logramos llegar en tiempo y forma.
Una amable recepcionista nos tomó los datos y nos acompañó a la sala de espera donde luego de no menos de 5 minutos oímos la voz del doctor pronunciando el apellido de la familia de mi esposa.
La bienvenida fue muy corta quizás por la ansiedad que se merecía el acontecimiento, y como la camilla estaba preparada, Marita no tardo mucho en recostarse para exponerse a la frialdad del gel típico para deslizar el transductor que dejaba visualizar el contorno del cuerpito y los órganos del bebé.
Con delantal blanco inmaculado, bordado en azul su nombre en el bolsillo a la altura del corazón y sentado en un lujoso sillón de cuero negro comenzó su práctica habitual. Enseguida pudimos visualizar el diámetro de su cabeza, con un tamaño normal y simétrico en su largo y en su ancho, luego verificamos la placenta y por suerte se encontraba en perfectas condiciones para la nutrición. A esta altura y con la docencia explicita del buen hombre deben entender que abunda el conocimiento y la usanza entre los padres.
Llegado al corazón verificamos el funcionamiento visual y auditivamente, proseguimos con la vesícula, los pulmones y la vejiga. Es realmente increíble como se aprecian todos los órganos vitales.
Demás está comentarles que la verdadera intención es conocer el estado de crecimiento y desarrollo del bebé pero abundaba en nosotros la ansiedad de conocer el sexo, la presión se hacía sentir pero teníamos que esperar ya que continúe la inspección desde su cabeza hacía sus piernas.
Luego de ver el formato de su columna y la nuca notamos que los pies estaban a la altura de su frente y sin dudar el doctor nos preguntó si deseábamos conocer el sexo del niño. Hasta este momento me encontraba en un sillón al lado de la camilla pero la incertidumbre agitó mi tranquilidad y me paré al instante respondiendo positivamente su pregunta.
Marita giró su mirada hacia el monocromático monitor y el doctor ajustó el brillo del mismo y con delicada paciencia nos señaló su entrepierna. "Es una hermosa señorita" , aseguró sin dudar.

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